Madrid, caminos infinitos

Tres décadas en el Museo de Arte Contemporáneo 1970-1990

Finalizado
Sin palabras, 1977. Manolo Quejido
Breve selección de los fondos del Museo de Arte Contemporáneo. Acompaña a la exposición dedicada a la revista Ajoblanco, que marcó un momento singular de la contracultura española de mediados de los años 70.

La exposición es una breve selección de los fondos del Museo de Arte Contemporáneo que acompañan, circunstancialmente, a la exposición dedicada a la revista Ajoblanco, dentro de la programación expositiva de Conde Duque dedicada a esta publicación, que marcó un momento singular de la contracultura española de mediados de los años setenta.

Visita virtual a la exposición (Biblioteca Digital memoriademadrid)

La muestra propone obras de treinta y cinco artistas de la colección del museo, principalmente obras pictóricas, y abarca un arco cronológico extenso: desde finales de los años sesenta hasta los noventa inclusive, en paralelo con la vida de las dos primeras etapas -(1974/1980) y (1987/1999)- de aquella publicación, pero con total autonomía de ella, como una pieza propia, que puede verse también y a la vez como un conjunto independiente y al mismo tiempo como parte específica de la cultura visual artística de ese tiempo histórico.

En una colección institucional cristaliza el tiempo, el pasado y el presente siempre activo de cada una de las obras expuestas, pero también se manifiesta en ella la productiva relación y el fecundo diálogo que se establece entre las obras y los artistas que la forman, que es lo que da sentido y valor a una colección institucional -la de posibles lecturas de caminos infinitos-, más allá de la mera agregación de unas obras con otras.

Sin embargo, por paradójico que pueda parecer, no hemos querido forzar ninguna lectura concreta ni condicionar ninguna narración o relato, tan en boga hoy en la cultura visual dominante de los museos de arte contemporáneo.

El propósito fundamental que nos ha guiado ha sido dejar que las obras expuestas hablen por sí mismas –una clara referencia a su autonomía-, se relacionen entre ellas y potencien aquellas afinidades electivas que el espectador pueda descubrir abiertamente en su propio recorrido, en paralelo con el juicio estético expresado por Marcel Proust: "Todo el valor está en las miradas del pintor. El estilo no es una cuestión de técnica, sino de visión".

Sin despreciar, por supuesto, la técnica, desprecio muy presente, por otra parte, en las corrientes posmodernistas de la era postindustrial, el conjunto de artistas y obras seleccionadas nos parecen muy significativos de ese amplio periodo histórico que podríamos resumir en tres vectores: uno, las alternativas a los lenguajes del informalismo (representado aquí fuera, lógicamente, de ese arco cronológico propuesto, por una obra de Antonio Saura), planteadas por la figuración en sus distintas y fecundas versiones (Eduardo Arroyo, José Luis Alexanco, Ángel Orcajo, Juan Genovés, Amalia Avia, Manolo Quejido o Carlos Alcolea, entre otros); dos, la vuelta a la pintura en los años ochenta dentro de esa amplia corriente llamada neoexpresionista (tras la proliferación de las prácticas conceptuales y postminimalistas de los setenta) y la producción de nuevas formas escultóricas como alternativa a los géneros consagrados (dentro de este marco se sitúan las obras de Juan Navarro Baldeweg, Eva Lootz, Santiago Serrano, Menchu Lamas, Luis Claramunt, Juan Muñoz o Dis Berlin, entre otros); y tres, por último, la proliferación, sin solución de continuidad con lo anterior, de heterogéneas prácticas, vinculadas con trayectorias caracterizadas por una fuerte subjetividad, en los años noventa (que ejemplifican las obras de Darío Villalba, Ferrán García Sevilla, Pelayo Ortega, Javier Utray, Fernando Bellver, Sigfrido Martín Begué o Javier de Juan, entre otros).

Documentos
Sala 3

Del 23 de mayo al 12 de octubre de 2014

Martes-Sábado: 10h - 14h17:30 - 21h Domingo: 10:30 - 14h
Público
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