En esta nueva temporada escénica del Centro Cultural Condeduque, el foco está colocado en lo que mejor conocemos y sabemos. Porque, casi sin excepción, toda nuestra oferta escénica se centra en la naturaleza humana, la vida interior y la vida en sociedad.
La identidad, ese quién o qué somos, que nos atormenta, lo tendremos, por un lado, en la performance del japonés Matsune Michikazu; por otro, aparece en forma de monstruos y desde el fenómeno de la descolonización en la nueva creación de la coreógrafa Poliana Lima y, azuzando la tendencia tan actual de la desconfianza en lo que oímos, se nos manifiesta desde la mirada de los dos clowns severos de L’Alakran.
La masculinidad tóxica, tema que genera reflexiones escénicas muy diversas como la disertación a modo de autocrítica de Daniel Veronese pero también ofreciendo un manual delirante de cómo relacionarse con este flagelo desde la mirada queer de ese hombre desgarrado que protagoniza la propuesta de Alberto Cortés.
En relación a la percepción, a sobre cómo nos vemos, cómo vemos y nos ven, coinciden desde estéticas muy distintas dos coreógrafos en las antípodas: el vasco Iker Karreras y la franco-vienesa Gisèle Vienne. También contaremos con esa reivindicación de la imaginación y el derecho a soñar que es Firmamento de compañía barcelonesa La Veronal.

PLANETA APORREADO 

En la temporada —al menos cuatro— creaciones nos invitan a mirar nuestro entorno, con iguales dosis de alarma y respeto frente a nuestro planeta.
Milo Rau, autoridad escénica internacional, ha imaginado la tragedia griega de Antígona en la actual y devastada Amazonia, al tiempo que AzkonaToloza han convertido al codiciado cobalto en la estrella indiscutible de su nueva propuesta, mientras que Silke Huysmans & Hannes Dereere clausuran en nuestro teatro su trilogía sobre la minería. Y, recurriendo a su modus operandi habitual, los creadores de la compañía madrileña Kor’sia, han vuelto a mirar al pasado para extraer una lección de presente en su novísima coreografía Mount Ventoux, para invitarnos a pensar en la imperativa necesidad del surgimiento de un hombre nuevo, uno consciente y en comunión con su entorno natural.
Finalmente, cabría destacar esa tendencia del arte que genera su reflexión desde el arte mismo. Ejemplar en este sentido resulta The Köln Concert, que tiene como punto de partida un recital de Keith Jarrett, que intenta duplicar sus emociones auténticas ahora desde la visión coreográfica del norteamericano Trajal Harrell. A su vez, en One song, la artista belga Miet Warlop trata dar su propia respuesta a la pregunta «¿Qué es para ti el teatro?», lanzada por el mismo Milo Rau en su serie Historia(s) del teatro, a la que pertenece esta obra.
En otro estadio de la creación contemporánea actual posamos la mirada en el flamenco.
Israel Galván, nos va mostrar su destreza de bailaor en una obra musical tan ajena al flamenco como La consagración de la primavera, de Stravinsky. En las antípodas, Ernesto Artillo, artista poliédrico, ha invitado a Rocío Molina, Niño de Elche, Andrés Marín y Yerái Cortés a acompañarle en la instalación Tablao, que reivindica y reinventa la forma más turística del flamenco.
Y de Andalucía a África, con la vuelta a Madrid de Via Katlehong, compañía de Johannesburgo que viene desarrollando el pantsula, una danza urbana de rabia y decepción, que va seduciendo a coreógrafos muy reconocidos, en esta ocasión, el portugués Marco Ferreira Da Silva y la franco-senegalesa Amala Dianor. Desde otra esfera de lo popular, Los Bárbaros, en su Obra imposible, intentan construir su relato a partir de la imposibilidad de poner fin a los cuentos populares.

Junio 2024

Viernes 7 y sábado 8 de junio de 2024

Estreno en Madrid

Artes escénicas
Viernes 14 y sábado 15 de junio de 2024
Artes escénicas
Danza