Creación

Además de programar y mostrar piezas acabadas, el deber de una institución cultural pública es también generar un contexto de apoyo y cuidado a los creadores comprometidos con la investigación, una labor que resulta del todo fundamental para desarrollar poéticas innovadoras. Un espacio como Condeduque asume ese compromiso y otorga un marco de condiciones necesarias para avanzar y afianzar los proyectos. Eso se hace a través de la producción y coproducción de obras y de su exhibición, pero también a partir de iniciativas formativas que dejan también un lugar a la prueba-error, al impulso de descubrimiento, al accidente creador.

Por eso durante esta temporada pondremos en marcha una convocatoria para facilitar hasta seis residencias artísticas, con la cesión de espacios del centro, así como una batería de talleres para profesionales enfocados a la obtención de una mayor capacitación. Igualmente, se pondrá en marcha una experiencia pedagógica novedosa, a la que hemos llamado Escuela de Invierno, que tendrá lugar entre los meses de octubre y marzo con un grupo estable de participantes llegados desde las más diversas disciplinas y dirigido por Celso Jiménez, uno de los fundadores de la compañía La Tristura.