CONDEDUQUE, CENTRO DE CULTURA CONTEMPORÁNEA

    Info

     

    El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, de adscripción municipal, se plantea como un espacio de acceso a la cultura contemporánea a través de una programación diversa e innovadora. Un lugar de vida, un centro público para difundir y compartir prácticas artísticas y culturales, abierto a toda la ciudadanía de Madrid.

    La identidad de Condeduque como centro de cultura contemporánea está diseñada para apoyar la creación, la difusión y la investigación de los lenguajes artísticos y culturales más actuales, a través de una programación accesible y de calidad planteada con una visión a largo plazo y regular. Con un fuerte compromiso de servicio público de cara a la ciudad de Madrid. Es un lugar de vida, con sus patios, auditorio, teatro, sala de conferencias, proyecciones y espacios de residencia y sala de exposición.

    Un centro que, además, alberga propuestas con el barrio y con la ciudad. Se trata de pensar entre todas y todos el mundo en el que vivimos de la mano del teatro, la danza, la palabra, la performance, el lenguaje musical, audiovisual y plástico, con el objetivo de crear un contexto de pensamiento y reflexión, a través de unas líneas temáticas que cada temporada den coherencia y sentido a toda la programación tanto sobre los desafíos de la sociedad actual como sobre las propias disciplinas artísticas.

    En definitiva, cultura en espacio público para compartir con la comunidad y colaborar en la comprensión de un mundo complejo y en constante cambio.

     

    Temporada 2021-2022

    COMPRENDER EL PRESENTE PARA IMAGINAR EL FUTURO

    Ha sido un año difícil. Para muchos y muchas, quizás el más difícil de sus vidas. Para este centro y para todo el equipo humano que lo hace posible cada día, la complejidad nos ha puesto a prueba y el resultado no puede ser más satisfactorio. Abrimos las puertas en septiembre de 2020 y tanto los trabajadores de Conde Duque como los artistas que nos han visitado, han ido de la mano, más que nunca, para poder continuar ofreciendo un espacio seguro de acceso a la cultura. Y ese esfuerzo ha obtenido el mejor de los premios: la confianza del público, que ha estado asistiendo durante toda la temporada y aplaudiendo las propuestas pese a los cambios de horario, las engorrosas pero necesarias medidas de seguridad y pese incluso a las tormentas de nieve más inesperadas. Porque entendieron la cultura como un lugar seguro y como un espacio que alimenta el alma y nos ayuda a sobrellevar las incertidumbres de este tiempo.

    En definitiva, hemos podido, juntos y juntas, formar parte de este ritual del encuentro después de unos meses en lo que para todo debía mediar una pantalla. Como señala Kae Tempest, «las pantallas son puertas cerradas entre le escritore, la obra y le lectore. Lo único que se mantiene es que hay algo que ver, pero no algo de lo que formar parte». Y ahora que se vislumbra luz en el horizonte, se inaugura un tiempo en el que es imperioso volver a hacerse preguntas, estimular el diálogo, acostumbrarse al cuestionamiento y a la reflexión. Aquí lo haremos a través de la pluralidad de las disciplinas que acogemos, abordando temas como las maternidades, los terrores contemporáneos, la sostenibilidad, la salud mental, las identidades, el amor y sus afectos o las posibilidades de imaginar utopías en un horizonte distópico. Disciplinas y lenguajes plurales y también pluralidad de miradas, miradas propias, las de los artistas. Como diría Frie Leysen, «mientras todos corremos haciendo cosas, los artistas deciden quedarse quietos y mirarnos a nosotros y a las sociedades que hemos construido».

    A través de la música, el cine, el arte, la danza, el teatro, a través de la palabra y el movimiento, ese acto de amor entre el que hace y el que mira en un espacio común nos produce resonancias y nuevas conexiones, un instante profundo que nos emociona y nos transforma. Es, como dice Kae Tempest, «ponernos a merced de una fuerza más potente que la rutina diaria y lanzarnos bajo sus cascos». Esta temporada que ahora comienza, preñada de compromiso e ilusión, quiere ser, en palabras de la filósofa Marina Garcés, «una invitación a comprender el presente para poder imaginar el futuro».

    Natalia Álvarez Simó
    Directora Artística del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque